Ahora sigo ofreciéndome descanso, pero no porque sea domingo, tan solo porque es un día más, para no sentirme aburrido.
Y no lo hago porque sea más sabio ni más viejo, sino porque el actual panorama gris, me lo permite.
No hace mucho, era demasiado joven para entender, ahora que los años me han curtido, sigo sin entenderlo.
Que no me gusta aburrirme, como el tiempo gris al que se nos obliga lo hace, en unas jornadas en las que lo sombrío luce, cómo lucen, ciertas mentes, que no se... andan despistadas.
Despistadas para que los que encontramos un lugar en este mundo y los años nos han curtido, capacitados en cualquier labor, ahora, sin saber por qué, nos obligan al retiro, por falta de ideas sensatas.
Que yo se lo que pasa, lo mismo que tantos otros, no por ser más sabios ni más viejos, ni demasiado jóvenes para entender. Que no vamos a sacar sables o espadas, para volver a ordenarlo todo, ya que eso no es sensato, al comprender muy bien el resultado, que la violencia desata. Aunque difícil la tarea, de ordenar ciertas conciencias, que sea hogaño o antaño, se postran ante el poderoso. Que sea ahora o en tiempos remotos, nos ordenan resignación y que los nervios a flor de piel, por el sombrío panorama al que nos fuerzan, sean templados de cualquier forma, para en tiempos grises y sombríos, no ir echando chispas, para iluminarlos. Y no se... uno se encuentra a si mismo, por estos parajes hermosos, que aunque el gris los desluce y al final la lluvia riega, siento por dónde está mi camino, para retornar del lugar, ni más sabio ni más joven, mas tranquilo y sosegado, en un domingo, que antes lo descansaba y ahora, para quitarme otro tipo de cansancio, juego con mi vida, que los tiempos grises, sin comerlo ni mascarlo ni buscar ningún premio, me regalan.












No hay comentarios:
Publicar un comentario