Y tú también te fuiste, por no estar conmigo. Por no ofrecer solución a las diferencias, que no hacía mucho, habían surgido. Desmesurada actitud por tu parte, de encontrar al mejor postor, sin apostar ya más por mí, como posible apostante. Siempre confiabas cuando mis apuestas eran acertadas, y ahora que no acierto, te vas. Más desconcierto, más resentimiento en mis ánimos, para encontrar una solución razonada, bien meditada. Que disminuye el suficiente poder del acierto, y lo que abre, es una puerta fácil, una triste salida, la de flirtear con el evasivo desvío del vicio, el que disimula las renuncias.
Estoy cansado, después de una dura semana, un día oscuro y un atardecer fastidioso. Hecho más leña al fuego de la insidia, al traumático desden por sobrevivir, y me dejo llevar por mi contaminado pensamiento, que no quiere creer y para no saber y por no poder, mejor olvida. Mas no sabe olvidar lo necesario para aprender lo justo. No puede y no quiere estar así, y no puedo dominarlo por mi mismo. No encuentro la solución y frágil, como me he vuelto, saber solucionar no es mi método, lo mío es disimular y para ello, existe un estímulo, que ahoga la pena y hace florecer, gracias al embustero artificio.
Día tonto, como suelen decir, y no contento con dejarlo pasar, en esta oscura noche que me cierne, el aburrimiento hace mella. Y sentado frente al invento que ya no me dice nada, empiezo a jugar con la vitalidad que a un cuerpo sostiene. Mermándola aún más, por no pensar en lo que hago.
Demasiado tiempo traspasando la raya. Algunos días el organismo ha enviado avisos, ha insistido en su presencia, pero la ansiedad puede más, y para alejar a una conciencia que me pierde, lo intoxico, y no puedo parar.
Tendido en el sofá, los sentidos ya no sienten, mi ser es oprimido, la percepción aturdida y mi visión nublada. Me he de levantar y en el momento que lo hago, todo se nubla, la realidad se hace aún más borrosa y creo que caigo. Tan mal estoy que no se si he caído, o creo desaparezco, o si he perdido el sentido.
Me despierto, está oscuro, oigo a Blak, mi perro. Que raro, el siempre duerme al final de mi ancha cama, en la que a falta de mi compañera, el la suple. Lo normal es que lo haga cuando no estoy, pienso. Que es algo que el vecino siempre dice, cuando te vas llora y aulla un rato, luego se calma.
Pero no, está aullando y gime, que extraño. Me levanto y voy a ver. Y me veo, estoy en el suelo. No puedo dar crédito a lo que mis ojos presencian, como puedo estar tirado en el suelo, y entonces...
Blak se gira y me mira y su mirada es de miedo, no se acerca a mí, sigue al lado del otro, al que considera su amo. No puedo comprender que hago ahí y aquí al mismo tiempo. Estoy demasiado aturdido, me acabo de despertar, pero de qué, me intento aclarar. Y miro, y no me veo...
Como puede ser que no esté en el espejo... y entiendo: esto, se acabó. Y sin querer y en silencio, un grito cruza la habitación, una llamada de auxilio que nadie escucha, unos lamentos desesperados que tan solo son míos, y que en este lugar parecido a lo que veo, fruto de mi temporal estancia terrenal, la que se ha impregnando el subconsciente, se pierden en esa otra dimensión, la que la muerte ofrece...
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De un salto me reincorporo en la cama. Sudando y con la cabeza aturdida, empiezo a tomar consciencia. Me cuesta encontrar el interruptor de la luz y cuando por fin la puedo encender, veo a Blak durmiendo plácidamente a mis pies. La habitación...: como siempre ha estado. Me levanto, temblando, y me acerco, con mucho miedo y me veo...: estoy en el espejo.
Todo ha sido un mal sueño. No perdí del todo la consciencia y logré llegar a la cama, en mi sopor intoxicado, y me dormí profundamente.
Todo ha sido un mal sueño. No perdí del todo la consciencia y logré llegar a la cama, en mi sopor intoxicado, y me dormí profundamente.
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Y se acabó, de hacer de la vida una pesadilla, de la que no pueda despertar jamás. Se acabó el compadecerme y buscar excusas, para no saber olvidar. Se acabó corromper la salud de un cuerpo que se quiere recuperar; y así, ser fácil despertar de un mal sueño, en vez de verme desde esa otra parte, en la que sin haber solucionado nada, parece que todo, ya está solucionado. Pero no me engaño, porque se, que eso no es así.





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