Cuando al perro le han enseñado a salivar porque un timbre suena, a la mayoría del ser humano, cuando la pasta suena, las babas, no hay quien se las quite, y si se la quitan, muerde.
Epocas de la historia, en las que lo común no es la comunidad, es la explotación de una clase, por otra.
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| Encaramado a un antiguo fortín, la quietud de la noche se hace presente, en un presente, en el que para no comulgar, de vez en cuando, quitarse de enmedio. |
Epocas de la historia en las que lo más común era la división del trabajo, que diferenciaba las clases, por ser así la rutina. Mas condiciones muy humanas, en las que el orgullo y la codicia premia, el pasado, el presente y el futuro, serán siempre, lo mismo; o mucho peor, ya que este presente, las babas de lo injusto de lo irracional del capitalismo, nos impregnan. Que por no entender otra cosa y repetir mamonadas, el irracional empachado, ya no tan solo no sabe lo que es la satisfactoria división del trabajo, sino que lo convierte en una prenda, y muy difícil de conseguir. Ya que el valor que confiere, el que colma su bolsa hasta rebosar, es repartir unas cuantas monedas, para tenernos contentos o más bien, volver a ser sus esclavos; o sinó, si les molestamos, quitarnos de enmedio, y así, seguirán babeando, seguirán salivando injusticia y convertir a los que para ellos, somos tan solo un número más, al que sacar provecho, en unos zombies, por querer hacernos pensar, que somos siempre nosotros, los que estamos equivocados...





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