Equilibrando la fuerza del sentir, por caminos sin destino, o destinados, que algún lugar espera su fin, rienda suelta doy a mis fines, sin destino, pero destinados, a un fin.
Que el fin no tenga ningún fin concreto, es lo de menos; porque tantos fines que se concretan en una sociedad vacía de valores prácticos, en la que hasta según que prácticos, la convierten en un laberinto, prefiero saber por donde voy, sin perderme, dónde tantos y tantos, en otros enredos, se pierden.
Que si. Que se enredan; y si no es así... la verdad: que ya no saben que hacer. Y es que han de aprender, ya que, todo es aprendizaje. Que el enredo es mucho mejor que lo práctico...""""... y si no es así, esto, lo del humano, no es humano.
Enredarse humanum est, "locución latina" enredada, para que el errare, otra cuestión muy humana, se enrede y se enrede para errar y errar y encima, entre tanto enredo y errare, hasta decirles, a unos cuantos... ¿sois normales?.
Pero es así, los que al parecer son normales...: se enredan, nos enredan, erran y al errar, todos erramos... Pues vaya...; mejor sigo pedaleando, y con mucho cuidado, no vaya a ser, que con tanto enredo, erre y me la pegue. Como en esta sociedad, de pega, donde los anormales, son la que la "disfrutan" y a los "prácticos"... no se...: hasta hace gracia la tontería de la chorrada del disfrute, donde tantos y tantos quieren dar el pego, pegándosela.
Bueno, pasó doña Navidad...y me harté de comer y comer y de beber y beber...; y será que con tanto azúcar en mi mente, me da por darle que te pego al asunto del cavilar... y puestos, para acabar con la explosión de la glucosa, una balada: tierna y dulce... como la Navidad. Y así, mi mente azucarada, y mis ánimos... aquellos que evocan esa paz, porque toca y ojalá... Navidad siempre... se sientan complacidos... En una enredada sociedad plena de errores, en la que a los prácticos "normalmente", nos toman por anormales.

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